La selección femenina, por fin en casa

La Copa del Mundo de hockey Femenino ha aterrizado esta mañana en Barcelona de la mano de la selección Española 8 años después que la consiguieran por última vez.
La Copa ha vuelto de Akito junto a una expedición que contrastaba su cansancio por la travesía con la alegría de haber devuelto a España a la cima del hockey mundial.
El viaje fue largo, con una parada de ocho horas en Tokio que se aprovechó para visitar la ciudad confuciana, una oportunidad que las jugadoras han disfrutado al máximo, más aún teniendo en cuenta el radiante estado anímico del que gozan. Luego, la selección ha emprendido la travesía de más de once horas desde Tokio a París.
Casi medio día de viaje amenizado por infinidad de cánticos que las jugadoras de Joan Plaza no han dejado de vitorear, muchas de ellas ya sin voz, ya que los mismos cánticos vienen sucediéndose desde la
fiesta del sábado en el hotel.
En la fiesta del sábado, qua acabó a altas horas de la madrugada, se desató la alegría colectiva por un título que hacía muchos años que no se conseguía. Hubieron discursos del entrenador, de las capitanas i de representantes de la federación, y todos coincidieron en alabar el grupo y el trabajo como fuente principal del éxito conseguido. Tras los parlamentos, la fiesta que se merece un hito de estas características.
El viaje de París a Barcelona ha sido la última escala de la aventura asiática, que empezó con las maletas extraviadas y nerviosismo, pero con un objetivo en mente muy claro: ganar un mundial que se escapó en el último suspiro en el 2006.
Ahora el trabajo ya está hecho, las jugadoras ya están en casa y, tras deshacer las maletas, y pueden colgar en su vitrina personal el título que las consagra como las mejores jugadores de hockey patines del mundo.

















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